La memoria USB

Una memoria USB (Universal Serial Bus), también conocido por la palabra inglesa pendrive, es un dispositivo de almacenamiento de información que utiliza memoria flash y no necesita pilas, aunque en los primeros modelos sí era necesaria la batería. Una de las características principales de los pendrive es su resistencia al polvo, a los rasguños externos y, algunos de ellos, al agua. Estas memorias constituyen actualmente el sistema de almacenamiento y transporte de datos más utilizado.

Los USB están formados por diversos componentes, que se dividen en primarios y secundarios. Los primarios, aquéllos que obligatoriamente han de llevar todos los pendrive, son: un conector USB macho; un controlador USB de almacenamiento masivo; un circuito de memoria, cuya función es almacenar los datos; y un oscilador de cristal, que controla la salida de datos. Por otro lado, los componentes adicionales, es decir, los que pueden o no estar incluidos en una memoria, son: puntos de prueba, utilizados en pruebas durante la fabricación de la unidad; interruptor para protección de escritura, usado como protección de los datos de operaciones de escritura; y el espacio libre, donde se incluye un segundo circuito de memoria.

Las memorias USB son muy utilizadas, sobre todo entre personas que tienen que transportar datos de su casa al lugar de trabajo o estudio, o viceversa. Además, aunque fueron concebidas como mecanismos para guardar datos y documentos, pueden actuar también como cualquier otro sistema de archivos, permitiendo la organización de archivos de imágenes, música, vídeos... Otros usos que se le pueden dar a estas memorias son la posibilidad de, siempre que la BIOS del equipo lo admita, arrancar un sistema operativo sin la necesidad de CD, DVD o disco duro y la reproducción de música en un equipo de audio que tenga una entrada USB. Todo esto hace que la utilidad del pendrive sea mucho mayor. En cuanto al tamaño de estas memorias, ha ido variando a medida de los años, como muestra que en 2003 estos aparatos tuvieran una velocidad de entre 1.5 y 12 megabytes por segundo y hoy en día puedan alcanzar una velocidad de lectura de hasta 100 megabytes por segundo.

Los pendrive destacan por su resistencia, ya que son inmunes a las rayaduras y al polvo debido a que poseen un diseño muy sólido, que permite que su duración sea bastante alargada, pudiendo mantenerse la información durante más de veinte años, aunque cuanto más viejo sea el lápiz de memoria, más lenta será su lectura y escritura. Sin embargo, esa resistencia no impide que un pendrive deje de funcionar si sufre algún tipo de accidente, como una variación de voltaje mientras está conectado, una fuerte caída o la exposición a la humedad o al calor extremo. Por tanto, es muy importante tener cuidado a la hora de utilizar uno de estos lápices de memoria si se quiere conservar durante un período de tiempo alargado.

Referencias: